Lidiando con la depresión post-juego (1)

Cuando suelo ir al casino, lo último que pasa por la cabeza es tener que lidiar con la depresión post-juego.

Es decir, son tantos los males y presiones que nos ejerce hoy en día la sociedad que resulta sorprendente saber que hay males y depresiones para todo, incluso para divertirse.

¿No tenemos acaso suficiente estrés en nuestros días? ¿No son las ciudades lo suficientemente ruidosas como para aturdirnos con su sin sentido? Pero esto no es un asunto urbano.

Tal vez por primera vez un mal psicológico postmoderno no se le atribuya al advenimiento y desarrollo de las mega ciudades.

¿Existe la depresión post-juego? ¿Debo preocuparme por ella? Bueno, si estás pensando que debes preocuparte por ello, entonces caerás en un círculo vicioso: no juego porque me deprimo, y me frustro porque no juego.

Las cosas no son tan extremas a cómo suenan en primera instancia.

La depresión post-juego no es provocada de ninguna forma por el juego en sí, sino por la forma que cada jugador tiene para asimilar sus derrotas, incluso en ocasiones, sus victorias, porque créeme, hay mucha gente que puede llegar a deprimirse por ganar dinero, pero haber perdido otra serie de cosas mientras ganaba un par de fichas en el casino.

La depresión por el juego debería de cualquier forma ser tratada con un profesional, pero conocerse a sí mismo es una buena manera para ir lidiando con problemas que son más normales de lo que puedes imaginarte.