perdedor ganador 500x300 Debe haber un Perdedor por un Ganador

Habrá días en que toque ganar y nos sentiremos satisfechos. Pero también los habrá en los que nos toque perder. El consuelo para esos días será que las decisiones adoptadas en cuanto a las cartas recibidas fueron adecuadas. Otros en nuestro lugar habrían perdido más de lo que perdimos nosotros.

Ganadores y perdedores

El póker es un juego sencillo de aprender. Cualquiera puede, en el transcurso de una jornada, transformarse en un iniciado. Lo que es sencillo de aprender son sus reglas, pero es en realidad un juego de gran complejidad, que pocos llegan a dominar en profundidad.

Los profesionales, por definición, viven de lo que ganan jugando al póker. Hay un estrato inferior de jugadores que, si bien no llega a cubrir todos sus gastos, tiene un saldo de caja positivo en el largo plazo. Desde un punto de vista estrictamente monetario, el póker es un juego de suma cero. Si alguien gana tiene que haber otros que compensen perdiendo. No sucede como, por ejemplo, en el mundo de los negocios, donde el que vende puede ganar, pero también el que compra. Crecen los bienes, crece la torta y hay más para repartir.

En el póker las cosas son diferentes. La torta siempre tiene el mismo tamaño. Pero, no hay que olvidar el porcentaje de la casa que oscila en el 5%. Los que están en situación de equilibrio con su caja son en realidad ganadores de un 5% —como mínimo— para contrarrestar la pendiente en contra de la comisión. No hay en el póker, como suele decirse en economía, tales cosas como “almuerzos gratis”. Si alguien se alimenta, otros tienen que haber llevado el plato lleno a la mesa.