laptop2 550x300 Por favor señor, ¿podría conservar mi ordenador personal para poder escribir (y apostar online)? Una historia (1)

Todo sucedió así estaba sentado en mi auto cerca del Café Joe’s, esperando a mi esposa que estaba en la farmacia cercana. Yo tenía mi laptop abierta y estaba conectado con el sistema de conexión de WiFi del Café Joe’s.

Yo estaba en las apuestas online, que es una de mis actividades favoritas para cuando estoy esperando a mi esposa.

Estaba jugando una partida de Texas Hold’em con un grupo de personas, concentrado en lo que ciegamente intentando adivinar los faroleos de los otros jugadores, algo que no es para nada sencillo de hacer cuando estás jugando online y no puedes ver el lenguaje corporal de los otros jugadores.

De pronto hubo un golpe muy fuerte en la ventanilla de mi auto. Cuando gira mi cabeza, vía un policía allí parado, que pareció gruñirme “muévase por favor”. Yo le respondí “por favor aguárdeme un segundo, hasta que termine esta ronda”. Obviamente el policía me repitió “muévase”. Lo ignoré y coloqué mi apuesta.

Yo tenía un par de Jotos y me sentía bastante confiado. Nuevamente, el policía volvió gritarme “muévase ahora”, mientras movía su mano, intentando asir su porra.

Observe las cartas del flop, y vi que entre ellas había otro Joto, con lo que tenía una pierna, una mano imbatible. Subí mi apuesta. El policía se acercó, abrió la puerta de mi auto, y me arrojó hacia fuera del junto con mi computador.

Lo siguiente que supe es que estaban en asiento trasero de Leer más…

elba 500x300 Haciendo apuestas online en alta mar (2)

Con un par de laptops equipadas con conexión telefónica satelital, participábamos en una ronda de póker Texas Hold’em de este altamar.

Había ganado ya un pozo, y el juego continuaba.

Logré ganar otro premio mayor, esta vez por más dinero, mientras nos acercábamos a la isla de Elba, y llegar a la hora de apagar nuestros computadores y prepararnos para amarrar el yate.

Navegamos hacia el puerto de Portoferraio, el pueblo más grande de la isla.

Caminamos hacia el pueblo, nos detuvimos en un café y debimos aquellas prometidas copas de vino tinto.

Recorrimos sin rumbo el pueblo, y nos detuvimos a mirar la residencia de Napoleón, tal y como lo había propuesto Pete antes de comenzar nuestro viaje.

“Es una pena que en aquel entonces no tuvieran computadores”, dijo Pete.

“el viejo Napoleón podría haber pasado como buenos momentos haciendo apuestas online en un lugar tan lindo como lo es este”.

Cuando volvimos al traste navegamos hacia el sur, intentando recorrer la costa más austral de Italia, de camino hacia Grecia.

Nuevamente encendimos nuestras laptops y volvimos a ingresar al casino online una vez más, esta vez para jugar dos de nosotros a la ruleta, y otros dos al blackjack.

La pasé relativamente bien jugando en la mesa de ruleta, y finalicé mi sesión con una ganancia aproximada de $ 700. La vida en alta mar es una muy buena vida.

20-07-2009