
Todos sabemos que las apuestas a nivel mundial gozan de una legislación un tanto perversa, en la que se trata al juego de muy mala manera. Esto ocurre en casi todos los países y con el tiempo estas leyes cada vez van quedando no solo más obsoletas, sino que también demuestran la poca capacidad de los legisladores por tocar temas tan difíciles pero a la vez, tan jugados que merecen tener una postura, con lo cual hará que se definan y pierdan y ganen votos.
Las apuestas desde ya un largo tiempo atrás dejaron de ser un tema tabú en la sociedad.
Hoy en día, las apuestas no son más que simples juegos que transitan por la vida diaria de cada persona, sin por ello, tener problemas por esto.
En la oficina, en la casa, entre amigos, en los casinos… en todos lados se apuesta.
De hecho, si uno observa lo que está permitido y lo que no, entenderá que hay una gran cantidad de desdichos con respecto a las apuestas por parte del gobierno (aplica para todo el mundo).
Por un lado, está mal visto el tema apuestas, pero se permiten hipódromos, apostar a nuestros números ganadores en quinielas y loterías, que casualmente son del gobierno y así podría cansarme de enumerar casos similares.
Una total barbaridad, que solo es aceptada por los políticos de turno si a cambio hay una buena sociedad en la cual les permita sacar tajada de las ganancias (ya que está claro que cuando se pierde, ellos ni se inmutan).





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