
Todos hemos escuchado hablar al menos una vez de las Leyes de Murphy, que suelen sonar tan catastróficas como reales, al estar llenas de aquello que los publicistas llaman insights.
Una de las leyes más famosas versa: si algo puede ir mal, entonces seguro lo hará.
Y pareciera que el Capitán de la Fuerza Aérea, bien podría haber estado hablando del desarrollo de las carreras de caballos.
Admitámoslo, antes de ir al hipódromo o con tu corredor de apuestas, pasas horas estudiando a los caballos, la forma de la pista, las condiciones climáticas, los pesos de los jockeys.
Entonces vas y colocas las apuestas en el que consideras es el mejor. Y es que estudiaste tanto tus posibilidades que nada puede salir mal. Entonces la ley de Murphy se hace presente: y si algo puede ir mal… seguro lo hará.
Y cuando se trata de carreras de caballos, las cosas que pueden salir mal son muchas.
Primero, ten en cuenta que los caballos son animales muy temperamentales, y por lo mismo, en ocasiones su comportamiento puede ser simplemente impredecible.
Los casos en que un caballo se ha negado a correr no son ajenos a las carreras de caballos, aunque gracias a Dios, no son tan frecuentes.
¿Y qué me dices de cuando un caballo simplemente queda con el pie trabado en el fango? Una caída no es un evento planeado, pero definitivamente sí es un suceso que cuesta una carrera y la posible apuesta.





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