
El Hialeah Park, en Florida, ha reabierto sus puertas a los fanáticos de las carreras de caballos, pero también ha recibido a apostadores de casinos en general.
Los icónicos flamencos que caracterizan a este sitio nuevamente atraen a multitudes de apostadores al Hialeah Park. La pista de carreras había estado cerrada por un período de ocho meses, para volver a abrir justo después de Acción de Gracias.
En ese momento se inauguraba un casino en el mismo centro de apuestas.
La estrategia empleada por los dueños del hipódromo con la instalación de las máquinas tragamonedas fue atraer a nuevos jugadores a las apuestas de caballos.
Esta táctica ya había sido empleada con éxito variable por otros dueños de pistas de carreras. Si bien es cierto que en ocasiones se acercan jugadores que no conocían este tipo de apuestas, a menudo ocurre que los slots terminan desplazando por completo a los caballos.
En el día de la reapertura (28 de noviembre), casi 27,000 personas se hicieron presentes en Hialeah para mostrar su fidelidad a las carreras de caballos.
Sin embargo, al tercer día, la multitud se veía reducida a apenas unos 1,000 apostadores.
A pesar de que las pistas de carreras se están apoyando en los slots para superar el mal momento que atraviesan las apuestas de caballos, lo cierto es que los operadores de slots solo intentan aprovechar la oportunidad de instalar nuevas máquinas. Por ello, cuando las máquinas tragamonedas consiguen cierto éxito los dueños de casinos procuran dejar a un lado las apuestas de caballos para concentrar todas las ganancias.
